Gabriel Salazar y la Nueva Historia Social.

Con respecto a la Nueva Historia Social hay dos preguntas esenciales, que uno de sus más importantes exponentes, el historiador Gabriel Salazar Vergara, responde de manera sintética en uno de sus textos.

¿En qué consiste el trabajo historiográfico?

a. Conservar y organizar los testimonios, restos y huellas del pasado, a efectos de que la sociedad pueda tener y mantener una adecuada memoria de sí misma.

b. Sistematizar el conocimiento de ese pasado en términos de construir una explicación adecuadade los procesos históricos, los hechos relevantes y del propio presente.

c. Proporcionar la información pertinente y la orientación adecuada para que los actores sociales puedan fundamentar cognitivamente, de modo eficaz, sus decisiones históricas sobre el presente y/o futuro.

d. Participar auto-educativa y solidariamente, junto a los actores sociales y la ciudadanía, en laejecución de lo que la voluntad histórica (soberana) de la sociedad (o la mayor parte de ella) decida realizar en sí misma para el tiempo presente-futuro (producción de hechos históricos).

¿Cuáles son los elementos constitutivos de la nueva historia social?

a. Centraliza el presente de los sujetos y su proyección a futuro como eje central de su epistemología y hermenéutica históricas, sin perjuicio de estudiar el pasado en términos de su continuidad con el presente;

b. Dada la complejidad de las coyunturas del presente, debe examinar todas las variables en juego y, por tanto utilizar todos los métodos a su alcance para dar cuenta de la globalidad del fenómeno que se estudia (y sobre el cual se actúa), razón por la cual necesita trabajar asociadamente con otras ciencias, en una relación de colaboración interdisciplinaria;

c. Constituye sus datos básicos no sólo a partir de la documentación conservada en archivos públicos, sino también a partir de la memoria viva latente en los sujetos vivos de carne y hueso, y de sus flujos orales;

d. Tiende a situarse -como expresión de su realidad social e histórica- en el lugar y la perspectiva de los perdedores, dado que éstos necesitan construir futuro con mucha más legitimidad y urgencia que los vencedores, a efectos de desenvolver plenamente su condición de seres humanos viviendo en una sociedad moderna;

e. Entiende el conocimiento válido no sólo como las conclusiones de una investigación académica, sino también como una cultura socialmente construida para modelar la identidad y la acción histórica, la que normalmente desarrollan los perdedores en función de su ineludible tarea de humanización;

f. Se realiza no sólo en la producción de una historiografía escrita sino también como un flujo de intercambios orales entre los actores con los que se compromete y también con los que no se compromete, pues es a partir de ese flujo que la mayor parte de los actores produce socialmente los hechos históricos relevantes;

g. Su objetivo no es tanto publicar verdades narrativas o explicativas, sino, más bien, colaborar en la construcción de un poder social y cultural (popular o ciudadano) con la capacidad necesaria no sólo para desacerse del modelo de sociedad que domina, sino también para proponer otro modelo, y además para instalarlo (o sea: para construir su propia verdad histórica);

h. Sus métodos no apuntan sólo a producir certezas científicas o teóricas de tipo general, sino más bien capacidades (o poderes) específicas para construir de hecho la realidad que se quiere; en este sentido, todos sus métodos tienden a ser, respecto a los actores de referencia, auto-educativos;

i. No es la ética de la competencia o del objetivismo puro la que preside su responsabilidad social e histórica, sino la ética de la inter-subjetivación solidaria, porque dialoga con los actores que ‘estudia’, comparte con ellos el proceso de investigación y de acción y apunta a la construcción de una comunidad humana plenamente integrada;

j. Se asume, como tal, formando parte estratégica del paradigma cognitivo de la ‘cultura social’, aunque pueda habitar institucionalmente el paradigma universitario, y entrar en debate ocasional con el paradigma consultorial; lo que implica participar desde diversos planos en los procesos abiertos de la historicidad popular.

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* Las preguntas fueron realizadas imaginariamente por mí, y las respuestas fueron tomadas de: Salazar, Gabriel. Historiografía chilena siglo XXI: transformación, responsabilidad, proyección. En: De Mussy, Luis (Editor). Balance Historiográfico Chileno. El orden del discurso y el giro crítico actual. (Santiago: Ediciones Universidad Finis Terrae, 2007), pp. 100,101; 165-167.

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